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Antes de la Era Open

Por Rodrigo Valdebenito, Gerente Técnico - COSAT.

Hasta 1968 existía una división total entre los tenistas amateurs y los profesionales. Estos últimos no podían jugar ningún torneo oficial, incluyendo los Grand Slams, y en la práctica no ganaban premios, sino que firmaban un contrato con un promotor quien organizaba exhibiciones y microtorneos, generalmente en Estados Unidos. Muchos buenos jugadores amateurs tenían grandes campañas cuando jóvenes, y luego se pasaban a las filas del profesionalismo, como nuestro Luis Ayala. “Lucho” hizo dos finales de Roland Garros y ganó varios torneos importantes que subsisten hasta el día de hoy como Roma, Bastad y Gstaad, para luego pasar a las filas del profesionalismo en 1962.

Algo que siempre me llamó la atención fue cómo hacían los tenistas de esos tiempos para hacer cuadrar las cuentas. El tenis profesional de alto nivel de hoy es muy caro, y los tenistas de primer nivel circulan por el mundo con un equipo técnico muy completo. Claro, también hay otros que viajan solos para ahorrar, pero ¿cómo lo hacían los mejores? Si uno revisa estadísticas de los años ’50 y 60 hay muchos tenistas que jugaban regularmente en torneos de todo el mundo, como Manuel Santana, Rod Laver, Roy Emerson, Nicola Pietrangeli y otros como el brasileño Jose Mandarino, el indio Ramathanan Krishnan o el pintoresco checo-anglo-egipcio Jaroslav Drobny. Personajes de otra época que viven hoy en el recuerdo de unos pocos, salvo algunos nombres más famosos.

Encontré algunas de mis respuestas en libros y artículos antiguos. Hay un sitio muy entretenido llamado Tennis Archives que tiene gran cantidad cuadros de esta época del tenis, y uno se puede sorprender descubriendo que hay muchos torneos de hoy que tienen raíces muy antiguas, y que en los años 50 y 60 existía claramente un grupo de torneos más prestigiosos, que reunían a los mismos participantes, y que siguen siendo parte importante del circuito profesional de hoy.

Sin embargo, lo más interesante que conseguí fue una larga conversación con nuestro head coach Patricio Cornejo, quien es un almanaque de vivencias y vivió la transición entre el tenis amateur y los inicios del tenis como lo conocemos hoy. Resumiré parte de lo que me contó, y que vale la pena conocer.

En esos tiempos no había Zona Americana de Copa Davis ni nada parecido. Se jugaba solamente en Estados Unidos, Australia y Europa, y los países que no eran parte de esas regiones, como Chile, siempre jugaban de visita. Entonces, la ITF entregaba a cada Federación un par de pasajes de avión, y nuestros tenistas los pedían saliendo en marzo de Chile y volviendo en octubre, así se ahorraban ese gasto. Al llegar a Europa armaban una base de operaciones, que fuera barata y funcional; “Don Pato” me contó que él solía quedarse en una pensión en Barcelona, que era conveniente y en la que se quedaban muchos tenistas. De ahí había que escribir cartas a los directores de torneo para convencerlos de que los aceptaran en sus cuadros; mientras más prestigioso el torneo, mayor tenía que ser el prestigio del jugador para ser aceptado, pero claramente había torneos de distinto nivel para jugadores de distinto nivel. En todo caso, al no existir un ranking no quedaba otra que inscribirse de esta peculiar manera.

Si bien los torneos no daban premios en dinero (algo prohibido para los aficionados), podían reembolsar los gastos de viaje y estadía, y dar “viáticos” (entre comillas) a los tenistas para que participaran. Obviamente los mejores jugadores del mundo recibían todo tipo de atenciones: hotel 5 estrellas, restaurants de lujo y viáticos sustanciosos. Algunos, como los australianos y estadounidenses, eran apoyados además por sus Federaciones, las mejor financiadas del mundo.

Así es como antes que el tenis de primer nivel se hiciera 100% profesional ya existían usos y costumbres que permitían que los mejores del mundo pudieran jugar durante toda la temporada sin tener otro trabajo remunerado, y que muchos otros de todas partes del mundo pudieran acceder regularmente a buenos torneos en Europa.

Generalmente la forma más sustentable de construir algo en el deporte es comenzar con lo que ya se está haciendo, e ir creciendo y haciendo cambios en el camino. Como vemos, el tenis tampoco estuvo exento de eso.

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