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Rodrigo Espejo: testigo del recambio

Dialogamos con quien ha asumido las últimas capitanías para la gira COSAT, donde se han producido importantes resultados que nos ilusionan a futuro. Quisimos conocer más sobre los diferentes procesos que ha liderado, donde ha podido rescatar, entre otras cosas, una interesante reflexión sobre el jugador chileno; su garra y un golpe característico.

Durante los últimos años hemos visto interesantes resultados a nivel formativo. Incursiones en el extranjero de diferentes exponentes de nuestro deporte que han sido sinónimo de alegrías para el tenis chileno. Prueba de ello, la reciente gira COSAT que estuvo permanentemente protagonizada por jugadores de nuestro país en casi todas las categorías.

Dicha participación concluyó con tres jugadores entre los mejores del continente y clasificados para una gira europea aún en vilo. Este proceso más los dos anteriores han sido observados de cerca por Rodrigo Espejo (37 años, Curicó).

El joven estratega nacional viene de asumir las capitanías para las tres últimas giras más un Máster COSAT. Conversamos con Rodrigo para conocer más de los jugadores, sus características, el nivel de nuestro país en estas lides y cómo han repercutido todas estas experiencias en su carrera, procesos donde logró una cercanía que él entiende propia de un trabajo bien ejecutado.  

Cuéntanos sobre tu relación con el tenis ¿Fuiste jugador, cuando comienzas este rol como entrenador?

“Yo empiezo a jugar un poco tarde, como a los catorce años, y competía a nivel local, en ese tiempo jugaba los clasificatorios, los torneos de categoría acá en Curicó. Nunca fui tan bueno por decirlo así. Siempre quise ser entrenador de tenis, de hecho, me fui a estudiar Educación Física a la Universidad Católica del Maule, pero siempre con el objetivo de ser entrenador de tenis. Tuve la suerte de, apenas entrar a la universidad en marzo, poder trabajar en abril. Me contrató Pablo Contardo en Talca, estuve varios años trabajando con él, se caracterizaba por tener alumnos que competían, que jugaban bien, ahí tuve la posibilidad de empezar a viajar con algunos chicos, y siempre me gustó el tema de la competencia. Yo hago clases desde los 18 años, son prácticamente veinte años como entrenador de tenis, entonces por ahí empezó el gustito de viajar, de ir a los torneos, de estar compitiendo, trabajar con chicos de ese nivel. Después me vine a Curicó, puse mi academia, me dediqué con un par de chicos a salir a los torneos, a las giras, fui varios años capitán del equipo de los Binacionales de la Región del Maule, siempre me ha gustado ese tema de la competencia internacional o local”.

¿Qué recuerdas de esa primera experiencia?  

“Asumí la capitanía del equipo femenino para los Binacionales Región del Maule, y fue súper interesante porque, si no me falla la memoria, en mi primera capitanía creo que salimos campeones, y de hecho creo que fue la única vez que la Región del Maule salió campeón, esa fue la primera experiencia. Después vinieron las capitanías COSAT, ya llevo tres años seguidos, y la primera gira fue super buena porque los niños tenían mucha disposición a realizar el trabajo. Yo conocía poco, porque estuve un tiempo trabajando fuera, entonces fue como que me desconecté de esa generación, y cuando volví los conocía muy poco, sólo a algunos porque eran alumnos de un entrenador que conocía, los niños también me ubicaban. El entrenador es Gonzalo González. Entonces por ahí los niños estaban predispuestos a trabajar bien, y eso ayudó bastante; en la primera semana nos fue bien con varios chicos, eso genera confianza. Y a partir de ahí empezó a funcionar todo bastante bien. Pero siempre me acuerdo de esa gira porque conseguimos buenos resultados con varios y siendo que ninguno llegó a clasificar a Europa ni nada por el estilo, pero como que varios sintieron que aprendieron o que mejoraron bastante con esa gira, incluso a mí me ayudó un montón como entrenador a aprender cosas nuevas”.

Máster COSAT en Guayaquil, una de las experiencias de Rodrigo Espejo; de izq a der Giuliana Ciangherotti, Espejo, Felipe López, Benjamín Torrealba y Alessandra Cáceres.

Las capitanías han generado un lazo importante con cada grupo que has liderado, ¿Lo ves de la misma manera?   

“Hay muy buena onda, es como recíproco, te lo explico: yo me involucro bastante con los chicos en el tema de la gira, estoy encima de todo, y una de las cosas que me gusta es que casi siempre estoy en harto contacto con los entrenadores de cabecera, y ellos siempre me han brindado la confianza para que trabaje y haga lo que tenga que hacer en la gira, te reitero, con total confianza. Y los niños así lo sienten. Te soy sincero, creo que ellos se dan cuenta del grado de compromiso de mi parte; si hay que levantarse a las cinco de la mañana, nos levantamos a esa hora, cinco y media, antes de las seis ya estamos en la cancha, y si me tengo que quedar hasta las once, doce de la noche, que nos ha pasado, ahí estoy, entonces ellos ven esa preocupación y por lo mismo, no sé si tú lo sabes, después, durante el año, muchas veces los chicos salen a los torneos y siempre me están preguntando que les ayude con alguna táctica, porque conozco a los otros chicos de los otros países, entonces mantenemos un contacto que no es sólo en la gira, sino que se mantiene después durante el año, cuando yo voy a un torneo, un nacional donde están ellos, si ellos van a un club donde estoy yo, nos juntamos, conversamos, es super buena la relación y pienso que está muy bien que se produzca, que no sea el entrenador que te vea cuatro o cinco torneos y de ahí no sabes nunca más de él, es un lazo que entiendo es bueno que exista, ese nexo de los jugadores con el entrenador que manda la Federación me parece que está muy bien”.  

¿Te quedas con algún grupo en especial? Algunos de los jugadores que tuviste en gira ya compiten en 18 años…

“En ese sentido hay una primera y segunda gira. En la primera viajamos con Nicolás Villalón, Alejandro Bancalari, Felipe López, me acuerdo que estaba Benjamín Herrera, Rodrigo Tabormina, y en la segunda volví a viajar con los dos primeros, se agregó Benjamín Torrealba, y por ahí con ellos se ha generado un buen lazo de comunicación entre ellos, el apoyo, el soporte, los chicos siempre me hablan, me preguntan cosas, muchas veces conversaciones largas, donde te piden opinión, te quieren contar cosas, y ese grupo de la primera gira fue súper bueno, me quedo con ese grupo porque siento que fue super cercano, trabajamos a mango, no digo que con los otros no fue así, pero era como que estaban super comprometidos e hicieron la gira casi completa todos, estuvimos mucho tiempo juntos, te diría que ese es el grupo”.

Postal que dejó la gira a comienzos del 2020. Espejo junto a Alejandro Bancalari, Josu Garmendia, Nicolás Villalón, Matías Link y Benjamín Torrealba.

¿Cómo viste la competitividad de nuestros jugadores en relación a otros países?

“Nosotros tenemos jugadores que son muy competitivos, pero son pocos. En esta última gira evidentemente tenemos tres que compitieron muy bien que son Torrealba, Martina Pavissich y Giuliana Ciangherotti. También está Francisco Durán. Rescato a Josefa Fuenzalida, que en los resultados no le fue tan bien, pero la verdad es una chica que siento que subió mucho su nivel y no compite nada de mal, lo hablaba con su entrenador, le falta ganar un par de partidos y va a empezar a sumar mucho. Hay otros chicos como Luis Roble, juega bien, le faltan un par de cositas, pero es un niño que debería jugar bien en el corto o mediano plazo. Están también Felipe Morales, Matías Link, que compiten bastante bien, les falta salir a jugar más, pero claro, tenemos tres que destacan mucho y a ese grupo hay que sumarle Antonia Vergara que fue una semana a competir en COSAT y en la única semana que jugó le ganó a la uno del cuadro, y a la semana siguiente juega un ITF World Tennis Tour Juniors y se lo gana. Sí tenemos chicos que compiten bien, es una cantidad pequeña, pero creo que nos falta el salir más, que vayan más chicos a jugar, en damas 14 viajó solo una niña, entonces obviamente eso va en desmedro de tener jugadoras competitivas en esa categoría”.   

¿Qué es lo que más gana un jugador en la gira?

“Yo creo que para los jugadores es el roce. Hay muchos chicos, los que juegan bien, que son los que salen a jugar y pasa muchas veces que son chicos que en el país sus torneos empiezan en los cuartos de final para adelante, y salen a estos torneos y se dan cuenta que si se descuidan un poco se pueden ir en primera ronda sin ningún problema. Ganan ahí en esa experiencia, en aprender que tienen que alimentarse bien, que ellos se tienen que preocupar de sus comidas, del tema de los descansos, de lo que es la vida de un tenista, porque muchas veces acá la rutina cuando estás en tu casa te tienen todo listo, tienes que hacer las tareas y al otro día te levantas, vas al colegio, después te vas a entrenar, pero no es la vida como la de un tenista, o de un mini tenista por decirlo así, acá se tienen que preocupar hasta de que tengan ropa limpia para jugar, que las raquetas estén encordadas, de que no pueden comer tales cosas, de que se tienen que acostar a tal hora, de que tienen que conseguirse un partner de entrenamiento al día siguiente, entonces para mí ganan mucho en toda esa experiencia de lo que es ser tenista, esa parte que se adquiere por el roce, de tener que jugar con tipos buenos desde la primera ronda muchas veces, niñas muy buenas que te pueden ganar. También están las condiciones, te vas a jugar a un país como Paraguay por ejemplo, donde de pronto te tocan cuarenta grados, después te pasas a Brasil donde hay una camionada de jugadores buenos, que te pueden ganar muy fácil en el inicio, te pasas a Bolivia donde vamos a la altura, hay que acomodarse, que la pelota es distinta, vuela distinto, te ahogas en los primeros días, después vas a Colombia donde el nivel es muy alto, después en Ecuador con la cancha dura, entonces, tener que ir cambiando de condiciones todas las semanas y ser capaz de adaptarse, obviamente ahí también hay otros factores como el físico, el de las recuperaciones, el administrar. En la gira nos tocó sacar a un par de chicos del dobles porque venían medios lesionados, para que apostaran por el singles, son muchos factores los que tienen que ir aprendiendo”.

Imagen de la Copa Indervalle, Colombia, con Martina Pavissich y Giuliana Ciangherotti entre las mejores; La primera fue la mejor en singles y dobles, la segunda en esta última modalidad.

¿Y un entrenador?

“Como entrenador, uno gana con la experiencia, el ver cómo trabajan otras entrenadores, ver qué cosas hacen, cómo se manejan con sus jugadores, el ver el día a día, el hablar, conversar de tenis todo el día, el escuchar opiniones de los jugadores, muchas veces te piden opiniones de distintos jugadores, el aprender a manejar distintos tipos de jugadores, distintas formas de ser, puedes pasar de ver a un jugador que sale a adquirir más experiencia a otro que va en busca de resultados, el manejo es distinto, tienes que ser capaz de cambiar el chip y usar las palabras adecuadas dependiendo el tipo de jugador que tengas. También el saber afrontar los distintos resultados, un jugador puede perder las primeras semanas en primera, segunda ronda y a la siguiente gana, hay que saber mantener a ese jugador activo para que no vuelva a perder en primera o segunda ronda de nuevo, o para lograr que tenga mejores resultados. Hay jugadores que hablan mucho, otros que no hablan nada, aprender a conocerlos y el trato que uno debe tener con cada uno de ellos creo que es fundamental para hacer este trabajo, porque si no, es fácil errarla como decimos en jerga tenística”.

¿Cuáles de nuestros jugadores te generan una mayor impresión a partir de como los viste en la gira? 

“Hay tres que claramente destacan. Empezando por la más chica, Giuliana, que la conozco cuando nos tocó viajar al Máster COSAT. De hecho, fue una experiencia super buena porque ella fue la más chica del torneo, aquella vez fue su primer viaje, no ganó ningún partido, salió última, fue duro explicarle que ella fue a ganar experiencia, aprender, todo eso, imagínate, una niña de doce años. Y ahora incluso, en esta gira, un día ella me dice sabes Rorro, ahora me doy cuenta lo importante que fue haber ido a ese torneo esa vez y si me acuerdo de que todo eso era experiencia. Ella clasificó a la gira europea, terminó dos de Sudamérica en catorce años, le ganó a varias niñas que juegan bastante bien, se ganó el Banana Bowl, hay un crecimiento bastante importante de parte de ella, comparando ambas experiencias la verdad que ha crecido bastante, ella puede ser una muy buena jugadora en unos años más. Bueno, Martina ya sabemos, es una extraordinaria competidora, lo hace muy bien, a pesar de cosas técnicas que le pueden faltar, ella compite muy bien, está ahí siempre, es muy difícil ganarle, hay que jugar muy bien, es un buen proyecto para el tenis chileno. Torrealba, un jugadorazo, juega muy bien, tiene que ordenar un par de cosas todavía, aspectos mentales, de repente hay torneos en donde se cae mucho, pero cuando está conectado su bola es muy rápida, juega muy fuerte, va para adelante todo el tiempo. Él juega así, no sabe defender, o está en el ritmo de partido o está atacando, es muy raro verlo defendiéndose, es un jugador de un estilo super agresivo, muy plano, es muy sólido, también va a tener buenos resultados. También destaco a Francisco Durán, viene muy bien, el próximo año le va a ir bien, viendo el nivel de los jugadores y por la edad que él tiene, va a competir arriba el próximo año”.

¿Existe una identidad del jugador nacional, alguna característica que lo defina en el continente?   

“Hay algo que siempre me han dicho los otros entrenadores. El jugador chileno se caracteriza por dos cosas, la primera, es muy guerrero, habitualmente tenemos jugadores que son muy luchadores, que cuesta ganarles, y lo otro, casi todos tienen buena derecha, te reitero, no es algo que diga yo, es lo que me comentan los entrenadores de otros países, pero sobre todo que tenemos jugadores muy luchadores, esa es una de las características que tenemos. Ahora, mi opinión, coincido con ellos, tenemos muchos jugadores que luchan mucho, que va a la gira y entiende que tiene que ir a pelearla por decirlo de alguna manera”.

Nicolás Villalón junto a Rodrigo Espejo durante la gira COSAT a finales del 2019. El jugador es uno de los que mantiene una gran relación con el coach.
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